Un sueño raro
Me levanté temprano, después de varias horas de tener los ojos pegados a las aspas del abanico en el cielo raso. Nunca un sueño me impresionó tanto, que me mantuviera en vela la noche entera, que quisiera recordarlo y compartirlo. Tampoco fui de contar mis sueños, porque generalmente no los recuerdo, aunque si recuerdo que algunos me han dejado todo tipo de emociones y hasta agotamiento físico.
No soy supersticioso, pero lo de esta madrugada fue tan vívido que llegué a considerarlo una premonición. Por ahora quisiera compartirlo como una anécdota, porque me niego a verme a mi mismo como un loco atormentado. Les cuento:
Escenario: una galera, como un mercado de víveres eran las primeras horas del alba, la claridad sutil y fresca de la mañana. Dos mujeres, las dos conocidas, una blanca la otra morena. La morena llevaba una alcancía.
De pronto: zurcó el cielo un objeto muy fluorescente, blanquísimo, a la velocidad que se ve un jet en pleno vuelo. Desde la tierra, suficientemente despacio para apreciarlo. Desde lejos, del tamaño de una moneda de 25 centavos. Tenía forma de engranaje de reloj.
Atravesó el cielo y desapareció con un destello, como un chispazo.
Inmediatamente una fulgurante imagen en forma de cola de cometa apareció girando en forma elíptica dentro del amplio espectro celestial. Corrió de un lado a otro y se posicionó distante pero a una altura cómoda para la mirada.
Aquella imagen como cola de cometa, tenia una textura de puntos, que de pronto comenzaron a reacomodarse generando miedo y fascinación a centenares que contemplaban conmigo. Las dos mujeres permanecieron a mi lado.
Los puntos se amazaron buscando posiciones entre sí, formaron un contorno de estrella de cinco puntas que se abría y se abría. Luego regresó a su forma original y cambió a forma de punta de flecha en dirección hacia arriba, finalmente tomó forma de dos puntas de flechas seguidas la una de la otra, como la silueta de un avión de combate en ascenso. La imagen cambiaba, pero se mantenía fija en el mismo lugar.
Luego desde la imagen se proyectó un mensaje inmenso, que en contraste con las pocas nubes se veía tridimensional. Leí las dos primeras líneas: Tierra inteligente y la siguiente línea: si resistes.
Los gritos de la muchedumbre, me hicieron perder la concentración y no pude leer las dos líneas siguientes, pero en la última línea si distinguí: serás destruida.
Cada línea del mensaje, a excepción de aquellas que no descifré, vino acompañada de una voz profunda y firme, como de baja frecuencia. La voz era clara, pero con una modulación de volumen vibrante y perfecta.
Desperté.

