martes, abril 14, 2009

Semana Santa tristemente alcoholizada

Debiera ser lo contrario. La pasión muerte y resurrección de Jesús, para los cristianos es esperanza, vida. La semana santa se siente triste, pero en verdad es una pascua a la alegría plena. Miles caminan procesiones y llenan las iglesias con rostro de arrepentimiento, rogando que el sermón dure poco y que sea suficiente la provisión de licor que compré antes que regiera la ley seca. En viernes santo el sermón de las siete palabras casi los hace llorar, el domingo de resurrección orinan las calles y sacuden el pene públicamente .

La semana santa se siente triste, pero es alegre. Es uno de esos momentos cuando la vida vence a la muerte y la muerte es un paso en la vida. Miles de manos jóvenes y ancianas se abren liberando plegarias y en alientos de cerveza se elevan Ave Marías.

Cada semana Santa se crucifica a Jesús, pero Él resucita cada vez....