miércoles, agosto 03, 2005

Nicolás Van Kleef mártir olvidado

El 7 de mayo de 1989, en Panamá se celebraban elecciones presidenciales y legislativas. En todo el país había ansiedad y tensión. El Gobierno Militar liderado por el General Manuel Antonio Noriega, cual bestia herida le lanzaba mordidas y garras hasta a su propia sombra. Era predecible una contundente derrota electoral y un eventual fraude.
Ese domingo, como de costumbre el padre Nicolás Van Kleef recorría las calles del poblado de Santa Marta, un pueblo rural de la provincia de Chiriquí a mas de 300 kilómetros de la ciudad de Panamá. El sacerdote era paralítico y andaba en un auto especialmente ajustado a sus necesidades especiales. Le acompañaba Isaac González de 16 años. El padre conducía y el joven con un altavoz anunciaba que la misa estaba por comenzar .
La invitación a la misa era tarea casi rutinaria del sacerdote y sus ayudantes parroquiales. Sin embargo, un día entes del suceso, otro cura fue al cuartel y se aseguró de obtener autorización para llamar a la gente al templo.
El Padre Nicolás fue detenido por el soldado Olmedo Espinoza, quien le informó que el subteniente Rigoberto Rivera Carrillo, encargado del destacamento quería hablarle porque estaba prohibido el uso de altavoces ese día. El soldado se subió al auto y se sentó detrás del padre, quien en ruta al cuartel instruyó a su ayudante para que siguiera invitando a la gente a la misa. El soldado discrepaba con el sacerdote sobre la ruta que tomaba para llegar al cuartel, cargó su fusil, le quitó el dispositivo de seguridad y le apuntó. A pocos metros del cuartel le disparó en el lado derecho de la cara. El padre murió al día siguiente en el hospital.
El soldado fue protegido y recibió tratos especiales. Las investigaciones estuvieron casi paralizadas, hasta que siete meses después, cuando los militares fueron derrocados durante la invasión estadounidense.
Un nuevo fiscal promovió el juicio contra el soldado, también acusó a la fiscal anterior y a varios ex coroneles de encubridores. El Tribunal aceptó enjuiciar al soldado, pero negó responsabilizar a los acusados de encubrimiento. El 16 de junio de 1992 un jurado de conciencia declaró al soldado Olmedo Espinoza como culpable de la muerte del padre Nicolás Van Kleef y por ello recibió condena de 16 años de prisión. El soldado se defendió diciendo que el tiro se le salió accidentalmente y argumentaba que el padre embistió a un compañero con el vehículo.
Cinco años después de la muerte del padre, un gobernador de Chiriquí simpatizante de los militares propuso cambiar el nombre del parque que honraba la memoria de Nicolás Van Kleef. El gobernador dijo que la Iglesia debía comprender que un pasado oscuro, nadie lo quiere recordar. El clero regional reaccionó enérgicamente calificando la propuesta como un insulto.
En la cárcel pública de David el soldado Espinoza era considerado reo de confianza y pedía una disminución de la pena. El 12 de junio recibió el beneficio de libertad condicional.
Los Padres Paulinos, congregación a la que perteneció Van Kleef, afirmaron que "tarde o temprano cada uno será juzgado" y que existe "una justicia divina que está por encima de la de los hombres y que Dios es quien dispone".

1 Comments:

At jue ago 14, 08:20:00 p. m., Anonymous Anónimo said...

Excelente articulo no conocía nada de lo ocurrido y eso que soy Chiricano. Prohibido Olvidar!

 

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